Fotos de Xavier Jugelé. muerto en los campos Eliseos de Paris

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fotos de Xavier Jugelé

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Xavier Jugelé murió el jueves en el ataque Champs Elysées. 

 

Xaiel Jugulé. nacido el 4 de mayo de 1979 en Bourges (Cher)   Creció en Romorantin la región de Loir-et-Cher.

Xavier Jugelé tenía un hermano y una hermana. Tambiém un  padre, Michel mayor en la base aérea Pruniers-en-Sologne. Michel Jugelé no terminó su carrera como CWO, antes de ser ascendido a mayor.  Michel  se hizo cargo de la presidencia de la sección 395 de los medallistas militares en el mes de marzo.

Portador de indicador para las ceremonias patrióticas, también fue contratado como un referente ciudadano, este dispositivo controlado por la gendarmería para garantizar un reloj en el barrio Gombault.
Su hijo mayor tenía por su parte elegida inicialmente gendarmería. Después de servir como asistente voluntario durante cinco años, Xavier finalmente había decidido unirse a la policía nacional.
Fué asesinado la noche del jueves, mientras servía en las filas de la gestión de la 32ª Compañía de respuesta del orden público y el tráfico de la prefectura de policía de París (DOPC)

Jugelé estaba comprometido con la causa LGBT y formaba parte de Flag, una asociación para la defensa de los derechos de agentes gays, lesbianas y transgénero, habiendo participado en las protestas contra la prohibición de la "propaganda homosexual" por parte del gobierno ruso antes de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, en 2014.

 

Su esposo Etienne Cardiles emocionó a todos con este emotivo discurso

 

ETIENNE CARDILES

Transcripción del discurso de Etienne Cardiles en el homenaje a su pareja de hecho, Xavier Jugelé, víctima del atentado en París del 21 de abril.

Xavier, el jueves por la mañana, como siempre, me fui a trabajar y todavía estabas dormido. Durante el día hablamos de nuestros planes para irnos de vacaciones a un país muy lejano y me dijiste que estabas entusiasmado porque nunca habías ido tan lejos. Los detalles del visado y del alojamiento llenaban nuestros mensajes de una alegría aún más intensa desde que el martes reservamos nuestros billetes de avión.

Comenzaste tu servicio a las dos de la tarde, con ese uniforme para mantener el orden que cuidabas tanto porque tu presencia debía ser impecable. Tus compañeros y tú habíais recibido la misión de uniros a la comisaría del Distrito Octavo, donde debíais, como tantas veces, velar por la seguridad en la hermosa avenida de los Campos Elíseos. Te habían asignado el número 102 de la avenida, frente al Instituto Cultural de Turquía. Sé que este tipo de misiones te gustaban, porque eran los Campos, era la imagen de Francia, porque era la cultura lo que protegías.

En ese instante, en ese lugar, llegó lo peor. Para ti y tus compañeros. Uno de esos hechos que todos temen y que todos confían en que jamás ocurran. El golpe se te llevó. Tus compañeros fueron heridos, uno de ellos de forma grave. Se recuperan poco a poco, cosa que nos alivia. Todos están conmocionados.

Volví a casa esa noche sin ti, con un dolor extremo y profundo que a lo mejor un día no será tan duro, no lo sé. Este dolor ha hecho que me sienta más cercano que nunca a tus compañeros, que también están sufriendo, como tú, en silencio. Como yo, en silencio.

Sufro sin odio. Tomo prestada esta formula de Antoine Leiris [que perdió a su mujer en la sala Bataclan], cuya inmensa sabiduría frente al dolor admiré cuando leí y releí estas palabras hace meses. Es una lección de vida que me hizo crecer tanto que aún me protege hoy.

Cuando me llegaron los primeros mensajes diciendo que algo había ocurrido en los Campos Elíseos y que un policía había muerto, una pequeña voz me dijo que habías sido tú y me trajo de vuelta a esa frase generosa y curativa: “No tendréis mi odio”. No siento odio, Xavier, porque no sería propio de ti. Porque no se corresponde con nada que hacía latir tu corazón ni con los motivos por los que entraste en la policía. Porque el servicio público, ayudar a los demás y proteger a todos, era parte de tu educación y de tus convicciones, y la tolerancia, el diálogo y la paciencia eran tus armas más poderosas. Porque detrás del policía, había un hombre que se convirtió en policía por elección. La elección de ayudar a los demás, de proteger la sociedad, de luchar contra las injusticias. Esta misión noble de la policía que a veces se ve socavada.

Yo, como ciudadano, ya te admiraba antes de conocerte. Esta profesión de policía es la única que se menciona en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. En su artículo 12, dice: "Para garantizar los derechos del hombre y del ciudadano hace falta una policía pública", añadiendo un matiz que en estos momentos es políticamente importante: "Esta fuerza se instituye para la ventaja de todos y no para el uso particular de aquellos a quienes se confía".

Esta era la visión que compartíamos de esta profesión, pero solo era una faceta del hombre que fuiste. La otra era la de un hombre lleno de cultura y alegría, que amaba la música y el cine. No dudarías en ir al cine a ver cinco películas en un día soleado de agosto. Preferirías la versión original, purista como eras, para así mejorar tu inglés, un idioma que querías dominar a la perfección. Ibas a los mismos conciertos una y otra vez, a veces siguiendo a un artista durante toda su gira. Tus estrellas favoritas eran Celine Dion, Zazie, Madonna, Britney Spears y muchas otras que hacían que nuestras ventanas vibraran. El teatro te transportaba a otro mundo en el que vivías plenamente. Todas las actividades culturales te interesaban. Verías las peores películas el día del estreno y hasta el final, con independencia de lo malas que fueran.

Una vida de alegría y risa, en las que el amor y la tolerancia eran tus prioridades indiscutibles. Viviste como una estrella, te vas como una estrella.

Me gustaría decirles a todos tus compañeros lo próximo que me siento a ellos. Me gustaría decirles a todos los agentes cómo he visto la siceridad en sus ojos y la humanidad en sus gestos. Me gustaría decirles a todos los que luchan por evitar que esto se produzca, que estos hechos pasen, que conozco sus sentimientos de culpabilidad y su sensación de fracaso, que deben continuar luchando por la paz. Me gustaría decirles a todos que tenemos testimonio de su afecto por tus padres y por mí, que estamos profundamente conmovidos. Me gustaría decirle a tu familia que estamos unidos. Y a los más cercanos, que estaban preocupadas por mí, que estaban preocupados por nosotros, que son magníficamente dignos de ti.

Me gustaría decirte que estarás en mi corazón para siempre. Te quiero. Seguiremos manteniendo la paz con dignidad. Y mantendremos la paz.

 

Xavier Jugelé , E.P.D

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